Un paraíso metálico. Era su pequeña contribución al barrio, para aquellos que aun se atrevían a soñar, acción bastante osada en estos tiempos. Pero siempre hay alguien que ve mas allá de lo que le rodea y deja que otros lo acompañen en sus escapadas a la liberación y son capaces de regalarnos una tímida sonrisa.
Primero te observa desde lo lejos, luego se acerca poco a poco y finalmente te devora, no eras capaz de adivinar hasta que punto había calado en tus huesos, pensaste que quizás aun te podías salvar si huías de todo y sonreías a la nada…pero es implacable, la soledad es implacable…
Una ventana entre el concreto que me rodea..